No se configura.
Se contrata.
Incorporar un Empleado Digital se parece a incorporar a una persona: le presentás tu negocio una vez, empieza por el turno que nadie cubre, y te rinde cuentas todas las mañanas.
Elegí el Rol
Qué necesitás que hagan. El primer Empleado de Atlas es el Setter: atiende consultas por WhatsApp, califica interesados, agenda citas y hace el seguimiento que hoy se cae.
Contale de tu negocio
Una sola vez, con acompañamiento, en sesiones cortas — 90 minutos de tu esfuerzo en total. Nosotros investigamos y redactamos; vos corregís. Si te toma más de 90 minutos, el error es nuestro.
Supervisá desde tu Oficina
Dos minutos por día, desde el teléfono. Un reporte cada mañana con lo que hizo, lo que logró y lo único que necesita de vos. Todo lo demás, resuelto.
El legajo del Setter.
Qué hace
- Atiende cada mensaje de WhatsApp — a cualquier hora, sin excepción.
- Responde con las reglas de TU negocio: tus horarios, tus servicios, tu tono.
- Agenda citas y envía recordatorios.
- Hace seguimiento a los que preguntaron y no confirmaron.
- Escala a tu teléfono lo que no sabe — con todo el contexto.
Qué jamás hace
- Jamás finge ser humano: se presenta como asistente digital, siempre.
- Jamás inventa precios, disponibilidad ni políticas. Lo que no sabe, lo dice.
- Jamás usa urgencia falsa para cerrar una venta.
- Jamás da consejo médico, legal ni financiero.
- Jamás responde una agresión con otra: deriva al humano con cortesía.
Los límites no son restricciones: son la razón para confiarle la puerta de tu negocio. Están escritos como leyes de plataforma y ninguna configuración puede anularlos.
Tu Oficina es tu WhatsApp.
No hay un panel que aprender ni una app nueva que adoptar. Tu equipo te habla por donde ya vivís:
El reporte diario
Cada mañana, a la hora que elijas: qué hicimos, qué logramos, qué necesita de vos. Treinta segundos de lectura.
Las aprobaciones
Cuando algo excede sus reglas, te llega la pregunta ya masticada: contexto, recomendación y consecuencia. Respondés “dale” o “no”.
El silencio narrado
Cuando no pasa nada, también te lo decimos: “día calmo, todo resuelto”. La tranquilidad es información.